lunes, 9 de julio de 2007

YO NO QUIERO SER ARGENTINO

No dejaba de repetírmelo después de esa humillación llamada Liga-River, a la salida del Monumental de River Plate en Buenos Aires. Yo no quiero ser argentino. Pero los 600 hinchas de Liga que se congelaron esa noche, sí. Los jugadores del equipo que alentamos y su "temible" muerte blanca, también. Y en general, casi todos, hinchas o no, hombres y mujeres, ciudadanos acomplejados de este paisito que se babeaban por ser argentinos. Yo no quiero ser argentino.
Mi descubrimiento empezó dos horas antes de ese partido. Los hinchas de River alentaron... ¡con las barras de Liga! O sea, las barras de Liga que allá escuché, no son de Liga, son de River. (salvo los tradicionales "yo te daré..." y adelante universidad"). Todo el "arsenal" que teníamos para contrarrestar el grito de los argentinos, ¡no era más que una mala copia de sus propias barras! Seguramente es la historia de un hincha ecuatoriano que soñaba con ser argentino pero, como no podía, importo las barras de River para que su Liguita se le parezca.
Y, para hacer bien el papel, la canta como argentino todos los domingos, junto a miles de imitadores que aprendieron a cantar como argentinos. Y los dirigentes de la Liguita, felices, hasta hicierón un CD con cautautores ecuatorianos... ¡para cantar las barras de River!
La enfermedad es tan crónica, que en Buenos Aires Liga no saltó a la cancha: saltó Liguita.
Asustada por el nombre y la categoría de su rival, no jugó fútbol sino macateta. Una cosa es jugar mal, otra es jugar con miedo. Esa actitud se la perdono a la sub 16, pero no a un equipo donde el 100 por ciento de los jugadores milita o militaron en una selección y cuenta con experiencia y talento para hacerun partido de igual a igual a cualquier equipo del mundo. Se archicaron, como se achicó la muerte blanca a la hora de inventarse su propia barra y explorar eso que se entiende como identidad a plenitud. No dan miedo los argentinos. Los tenemos tan arriba, que solo aspiramos a imitarlos. Yo no quiero ser argentino.
En Buenos Aires, Liga tuvo escasa cobertura de la prensa argentina. Cuando River viene, todos los persiguen para que esos vanidosos se den el lujo de no dar declaraciones y tratar a nuestros periodistas como mendigos. Pero no importa, son de River. A mí sí me molesta que me minimicen. Me molesta que casi toda la publicidad (en su mayoría mediocre) que consumimos, sea desiñada en Argentina o por argentinos (¿vieron que bien se ve Buenos Aires en esa mala cuña de Movistar?). Me molesta que el Pato Borja hable como argentino que en su programa de radio (y es hincha del Quito... ¡no joda!). Me molesta que los Buenos Muchahos reciclen formatos de basura televisiva argentina. No me molestan los argentinos. Tienen un país lleno de riqueza y talentos... y aún así, la argentinidad es sinónimo de europeo y gringo.
Nos morimos por ser como un país que no sabe bien lo que quiere ser.
Luis Chiriboga ya invocó a Dios para enfrentar a Argentina. Yo invoco simplemente a los hombres que juegan ante otros hombres en una cancha. Si ganamos, no volvamos a gritar, "Si se pudo" , como si ganar un partido de fútbol fuera una hazaña. La verdadera hazaña está en nuestra autoestima. A mí, por más que me alienen, no me da la gana de ser argentino.

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